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TOLEDO

TIERRA DE VINOS

Toledo es una ciudad fascinante.

Ubicada en el centro de España, a 73 kilómetros de Madrid, desde 1986 cuenta con el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad, otorgado por la UNESCO.

POR VALERIA REYES CANSECO

La Ciudad de las Tres Culturas, como también se le llama a Toledo, es una de las más antiguas de Europa. La región entera es casi un museo vivo. Durante siglos fue ocupada por musulmanes, cristianos y judíos, motivo por el cual su legado arquitectónico y gastronómico es excepcional. La vista a los múltiples miradores es una actividad imperdible, ya sea de noche, de día o quizá durante el atardecer. Una parte fundamental de la vida en Toledo es la producción de vinos, alrededor de ella se consagran las costumbres, tradiciones y festividades que se celebran en toda la ciudad. Las tierras fértiles y un clima ideal han hecho que sea un viñedo urbano, prácticamente único en su tipo. Hay seis distintas clasificaciones para el vino, en Toledo las hay de dos tipos: tres denominaciones de origen y dos de Vino de Pago. Los vinos con denominación de origen son los que provienen de uvas endémicas de una región, a diferencia del Vino de Pago, que se hacen a partir de uvas no procedentes de la región y que resultan especiales por las características geográficas de la zona. Las bodegas que ofrecen Vino de Pago son Marqués de Griñón, con su Dominio de Valdepusa; y la bodega Martúe, con su Campo de la Guardia. Las que ofrecen vinos con denominación de origen son tres que, por la ubicación de Toledo, forman parte de la producción de vinos de La Mancha, con gran cuerpo y muy reconocidos a nivel internacional. La denominación de origen de viñedos de Uclés son uvas tintas y blancas, como tempranillo, garnacha tinta, cabernet sauvignon y cabernet sauvignon blanc, merlot, syrah, macabeo, verdejo y chardonnay. Deben tener al menos seis años de edad para entrar a producción. En Méntrida se producen vinos tintos, rosados y doble pasta, generalmente de alta graduación alcohólica. El vino de Toledo está presente en la comida típica de la ciudad. Ninguna visita a la misma puede estar completa sin degustar los sabores regionales. Además de los vinos y el queso manchego de Toledo, los platillos más representativos son tan variados y nutridos como su historia misma. Destacan la perdiz y la trucha a la toledana, carcamusas, venado, cocido tres vuelcos, arroz a la toledana y, por supuesto, el mazapán de almendras.

Además, un verdadero recorrido por Toledo debe incluir el admirar y conocer la arquitectura de la ciudad. Algunos de los imponentes edificios, construidos por las tres culturas, albergan hoy en día museos importantes, con famosas colecciones de arte que no puedes perderte. Entre los que sugerimos están el Museo del Ejército, el Museo del Greco y el Museo de Santa Cruz, que expone pinturas de El Greco y de Luis Tristán. Otras construcciones en las que merece la pena detenerse para tomar unas fotos son la Catedral Primada, la Mezquita Cristo de la Luz, la Iglesia de Santo Tomé, Santo Domingo el Antiguo, la Sinagoga Santa María la Blanca y, definitivamente, la Puerta Bisagra y el Puente San Martín.

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