Ellos Opinan...

Alguien saldrá ganando durante la cena…

Este artículo está 91% garantizado para ayudarte.

Lo que tienes que hacer es leerlo, comprar algunos detalles, invitar a tu pareja y luego dejar que la cena que prepares los cautive. Ya el último 15% depende de ti. Mientras mastiques con la boca cerrada, huelas rico y tengas una plática interesante, van a pasarla bien. Si te diste cuenta que la suma era más del 100% ¡vamos bien! Te fijas en los detalles.

Hay quienes dicen que la seducción es un arte perdido. Puede que el romance ya no tenga la mejor reputación gracias a los clichés de las comedias románticas o a nuestro estilo de vida dominado por las pantallas; pero si hay una cosa para echar a “andar motores”, es una cena casera.
La comida ha estado vinculada con el placer desde que Eva le ofreció a Adán la manzana.

No sirvas carnes o vegetales en formas fálicas. De hecho, no sirvas alimentos que sean metáforas sexuales obvias. No quieres que tu cita piense en el sexo porque su comida parece un miembro jugoso (en una de esas no te conviene si la genética no te favoreció).

L@ quieres pensando en sexo porque usaste ingredientes para que sienta placer, y si puedes darle tanto de ese placer en la mesa, es altamente probable que sienta curiosidad por el mismo nivel de imaginación y atención a los pequeños detalles que tendrás después.

Debes tomar en cuenta el ambiente (luces, aromas) de tu casa o departamento.  Independientemente del género de tu pareja, compra algunas flores, por favor rosas no, ¡qué hueva! Elige quizás sólo una flor fregona-original que ayude a generar conversación. Ejemplo: “La heliconia
rostrata” y le cuentas que es una flor
que se da en el continente americano,
tiene forma de copa y almacena agua
para abastecer a pájaros e insectos.
¡Boom!

El toque de atmósfera es la música que llena el aire. Tu gusto musical revela mucho sobre ti. La música es una forma de comunicar qué tipo de persona eres. Lo más importante es elegir música que esté al fondo y que no llame demasiado la atención. La quieres allí, pero no.
Tu pareja es el/la protagonista. No m#&ar con el reggaetón por favor.
Ahora… hablemos de la cena.
Ésta debe ser una EXPERIENCIA tan variada que el objetivo sea complacer, dar recuerdos e historias que contar. Si no sabes cómo elegir un menú, aquí hay una fórmula súper fácil: 2 aperitivos, 1 plato principal, 2 guarniciones, sopa o ensalada y un postre.

Diviértete con tus aperitivos
Elige dos aperitivos. Arriésgate con
uno y el otro úsalo de red de seguridad.

¡No hagas pasta!
¿Por qué? Es aburrido. No hay riesgo
y, por lo tanto, no hay recompensa.

Postre
Piensa en el postre como tu prueba
de ácido. Si termina la cena, y si hay
silencios incómodos, es momento de
despejar la mesa.

Risa 🙂
La buena conversación es sexy, pero si
haces reír a tu pareja…ve quitándote
los calcetines. No hay nada como ver a
tu pareja reír tanto que hasta “echa su
cabecita para atrás”.

• ¿Si fueras luchador con qué rola
te presentarías?
• ¿Si pudieras tomarte un café al
mismo tiempo con tres personas
que estén vivas o muertas,
quiénes serían? ¿Por qué?
• ¿A quién te encantaría darle
un “zape”?

No esperes nada.
Una cena rica, un postre memorable y
una plática divertida con muchas risas
fáciles, es una receta para el éxito.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *