Ellos Opinan...

!Equis, goooey!

Las opiniones difieren en cuanto a los parámetros exactos que definen a cada grupo, pero se cree que los “baby boomers” nacieron entre 1946 y 1960, durante la posguerra mundial, cuando la gente estaba tan feliz de estar viva después de seis años de conflicto que se pusieron a hacer bebés de una “manera tradicional”, muy divertidos.

A los boomers no les gustan los millennials porque creen que las generaciones más jóvenes son cobardes, lloronas y están más interesadas en crear un nuevo género de la LGBT o en publicar selfies en las redes sociales que en ser productivos.

Los millennials, en cambio, ven a los boomers como una generación rapaz que les arruinó todo. Que viven demasiado tiempo y por su culpa se han mantenido altos los precios de vivienda, lo que significa que muchos jóvenes no pueden comprar propiedades, y las pensiones laborales se están convirtiendo rápidamente en una cosa del pasado.
Si cumples con cualquiera de esas características, sin duda tendrás opiniones fuertes y encontradas. Si no, entonces ven y únete a mí. ¿Y qué somos si no pertenecemos a los boomers o a los millennials? Pues somos la Generación X, por supuesto. Y cuando los madr@z0s hayan terminado, vamos a salvar al mundo.
La Generación X nacimos aproximadamente desde mediados de los años sesenta hasta el inicio de la década de los ochenta. Ni siquiera obtuvimos un nombre hasta que Douglas Coupland escribió una novela sobre nosotros en 1991, y durante mucho tiempo la gente pensó que Generación X significaba que éramos vagos nihilistas (nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe) y que nunca llegaríamos a ser suficiente.

Pero, oh, ya maduramos (chavorrucos cof cof). Estamos principalmente en nuestros cuarenta y cincuenta años, y este es nuestro momento.
¡A huevo que sí ching@ssss! La Generación X tenemos la ventaja de poseer las mejores características de los boomers y los millennials, y ninguno de los inconvenientes. Sabemos cómo trabajar duro y sabemos cómo jugar duro. Los Generación X somos muy chambeadores. Los boomers no entienden internet y los millennials se criaron en él. Los de la Generación X lo creamos. Nos desnudamos y nos sumergimos en las aguas brillantes de esta nueva cosa, y la convertimos en lo que es hoy. Vivimos un auge de las “punto com” (y un par de reveses); tomamos bajo nuestro control a los progresistas tardíos, Gates y Jobs, y les mostramos qué podíamos hacer con sus geniales inventos. Caminamos con teléfonos del tamaño de mochilas y enviamos los primeros mensajes de texto. Nos conectábamos a internet con un módem ruidoso y si alguien descolgaba el teléfono nos arruinaba los 5 minutos de paciencia zen necesarios para ver una foto. Nos agarramos con fuerza y trabajamos duro y ahora escribimos libros, desarrollamos código, realizamos cirugías a distancia, dirigimos películas, nos levantamos temprano para ir a trabajar, salimos en calzones en medio de la noche para arreglar la bomba porque el agua no subió al tinaco, sabemos cambiar una llanta sin ver un tutorial en YouTube (¡Neta no m@m3n!).
La Generación X inventamos el indie, grunge, techno, y cualquier sangriento género musical que valga la pena mencionar (insisto, que valga la pena). Transformamos los años ochenta y fuimos dueños de los años noventa. Teníamos los coolers éxtasis, y éramos temerarios, estúpidos y felices, pero todavía nos levantábamos para trabajar el lunes por la mañana, sin importar lo mal que nos sintiéramos, aunque a veces fuera como para estar en silla de ruedas, pero eso sí, cumplimos con las responsabilidades.

Los millennials están sufriéndola en el ambiente laboral porque sus padres les dieron medallas por participar, aunque fueran el último lugar en cualquiera de las competencias a las que asistieron; porque les dijeron que eran especiales todo el tiempo y que podrían hacer lo que fuera que ellos quisieran en sus vidas.
Los boomers viven en el pasado y han rescatado el futuro. Los millennials le temen el futuro y no conocen el pasado. La Generación X reconoce lo que sucedió
antes, aprende de ello y opta por transformar el futuro en algo mejor. No mandamos todo a la mierda y nos damos por vencidos. Trabajamos con lo que tenemos y tratamos de hacerlo mejor. Cambiamos las cosas de adentro hacia afuera.
Las vidas de los boomers fueron definidas por una guerra de la que no tienen memoria. Los millennials le temen a una guerra que nunca podrán sobrevivir. Algunos de la Generación X lucharon en las Malvinas, en Chiapas, en Bosnia, en Afganistán, en Irak. Algunos de nosotros protestamos contra esas guerras. Hemos vivido los errores y podemos asegurarnos de que no vuelvan a suceder.
Sí, la Generación X hemos tenido algunas cosas fáciles. Somos la última generación en poder comprar una casa y obtener una hipoteca. Recordamos cuando era más fácil conseguir un trabajo. Recordamos a millones de desempleados. Recordamos cuando al peso mexicano le quitaron tres ceros por la crisis terrible.
La Generación X es única porque nadie ha tenido vidas como las que tenemos. Los boomers eran viejos cuando cumplían 40 años; los millennials todavía no llegan a esa edad. La Generación X estamos haciendo retroceder el límite de la vejez, por medio de la ACTITUD y la salud, como nunca antes. Podemos hacer las compras, leer cómics, practicar deportes, pagar las cuentas y jugar videojuegos con nuestros hijos.
El problema con ustedes, los millennials y los boomers, aunque nunca lo admitirían, es que se parecen demasiado. Ambos son insulares, de diferentes maneras. Ambos son egoístas. Ambos son tan ciegos que creen que son las únicas dos facciones en esta pelea mezquina.
Se olvidan de la Generación X.
Pero no te preocupes, todavía estamos aquí. Trabajar duro, jugar duro, innovar, aprender del pasado y planificar el futuro. Así que tengan su pequeña guerra generacional, y cuando haya terminado, no se preocupen.

Somos la Generación X.

Gracias.

 

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